El silencio impostor de la casualidad

Me doy cuenta de que hace más de un mes que no escribo aquí. Y descubro, como por casualidad (¿?), que las dos últimas entradas reblogueadas llevan en el título la palabra silencio. Todavía no tengo una opinión formada sobre las casualidades, pero lo que es seguro es que esa tendencia del ser humano a poner en duda su existencia tiene mucho que ver con que hay otros personajillos (las causalidades), a los que les gusta travestirse de casualidades y salir a la calle a buscar líos en los que meterse.

Conscientes de su parecido físico con las excéntricas casualidades, las causalidades no quieren dejar pasar la oportunidad de suplantarlas pero, a la vez, saben que su comportamiento no es el mejor y, con el afán de ser justos (en el fondo son buena gente), van dejando pistas. ¿Con esto qué estoy intentando decir? Bueno, pues que esos dos «silencios» en los títulos de mis últimas entradas son las pistas que indican que lo de no haber escrito en más de un mes no ha sido una casualidad.

Pero… Leer más »